Y es por esto que no conseguimos las metas que nos proponemos.

  1. Nos ponemos varias metas a la vez, cuando lo más efectivo es plantearte una por mes, una vez lograda pasas a la otra. Por ejemplo, nos planteamos correr la maratón 40k sin ni siquiera haberte preparado para una de 20k, ¿qué va a pasar? que se te va a hacer tedioso el proceso, porque obvio no tienes entrenamiento, entonces no vas a ver resultados rápidos y el resultado no es solo que no corres la carrera, sino que no quieres ni volver a intentarlo. Lo correcto es prepararse para una de 10k, luego una de 12k, y así sucesivamente. ¡Si cumples una meta por mes, serían 12 metas ya cumplidas en un año! ¡Imagínate cómo te cambia la vida!

 

  1. Dividir las metas temporalmente: para el caso anterior no funciona mucho plantear que correrás la 40k en 2 años porque pierdes foco, noción y perspectiva, por eso mejor plantearse correré la de 10 k en 2 meses, la de 12k en seis meses, esto es trocear la meta final que sabemos será la 40k.

 

  1. Viaje al infinito: Al infinito se le llama perderse en el Instagram, Facebook y multitud de redes sociales casi desde que nos levantamos, y cuando volteas a ver, has perdido horas en ese universo paralelo y no has hecho ninguna actividad que te acerque a tu meta, por eso lo mejor es desde que te levantes y antes que entres en el infinito haz actividades que te lleven a la meta.

 

  1. Mientras revises el correo apaga el celular, y solo dedícate a responder correos, después si cuando enciendes el celular tienes llamadas, dedícate a responder todas las llamadas que tienes, a esto se le llama trabajar por bloques de tareas, y no mires más correos, solo llamadas. Si necesitas además ir a algún lugar pues ve caminando mientras hablas y para esto es imprescindible el manos libres, porque te permite incluso hacer anotaciones de esas llamadas que estás haciendo para concertar citas, entregas, revisiones, datos importantes.

 

 

  1. Nos enfocamos solo en tener motivación y no en lo más importante: la voluntad, la motivación se extingue, se merma, a veces vamos a estar motivados, otras veces menos, o pasa también al revés tenemos mucha motivación, pero no tenemos la voluntad de hacer lo que sabemos que tenemos que hacer, que, aunque a veces es tedioso va a llevarnos directo a donde queremos. Entonces… ¿cómo desarrollar voluntad? ¡Pues con hábitos! Una vez tienes el hábito todo se automatiza, deja de ser tedioso y no te implica mayor esfuerzo o atención, como cuando aprendemos a manejar, que primero estamos estresados mirando todo, que no se atraviese un peatón, miramos la palanca de cambios para saber qué cambio meter etc.. pero una vez manejamos una y otra vez, se automatiza y ya podemos cantar mientras manejamos, podemos hablar con otra persona incluso.
  2. ¿Cómo creo los hábitos? Los hábitos tienen una fase de construcción y otra de mantenimiento, en la de construcción hay mucho sacrificio y poco beneficio y en la fase de mantenimiento hay poco sacrificio, pero mucho beneficio. Hagamos algo durante 30 días pero de forma ininterrumpida, que es como crear una gran pared de ladrillos, si al día 29 no lo hiciste tendrás que tumbar toooda la pared y empezar de nuevo (porque estás en la fase de construcción) Cuando ya lleves 30 días con la pared construida, lo único que tienes que hacer es mantenerla,  y si un día fallas pasados esos 30 días, tendrás que dibujarle a la pared una grieta (pero no la tumbas) , si fallas 2 días, ya se viene abajo tooooda la pared y tendrás que empezar de nuevo a construir la pared por 30 días. La fase de mantenimiento dura toda la vida y la fase de construcción 30 días., mantenerlo va a ser muy fácil porque no gastas fuerza de voluntad, porque ya se volvió habito. Ojo! solo un hábito a la vez esa es la clave, cuando ya ese hábito está en fase de mantenimiento me voy a construir al otro y así sucesivamente y si has sido capaz de cambiar 12 hábitos en un año, eres capaz de cambiar tu vida y de qué forma! Porque tienes 12 superpoderes.

 

  1. No celebras: Otra parte importante es celebrar cuando hagamos algo, cuando construyamos un hábito, porque siempre nos obsesionamos con los que nos queda por hacer a tal nivel que se nos olvida celebrar lo que ya hemos conseguido.