Muchas personas se hacen estas preguntas, y se atormentan porque no encuentran las respuestas, sienten que no obtienen los resultados que tanto quieren, y no saben por qué.

La respuesta está en nosotros mismos.., cuando decidimos vivir una vida reactiva de constantes derrotas,cuando por ejemplo sabemos que esa torta de chocolate que nos están ofreciendo va en contra de nuestro plan de bajar de peso, pero escuchamos una voz interna que nos dice: “hazlo, cómela, nadie te está viendo” o “te has cuidado casi todos los días” o “vida solo hay una y hay que disfrutarla” o “igual de algo te vas a morir” “sabes que esa torta te dará mucho placer” “el lunes empiezas a cuidarte”. Otro caso es cuando quieres empezar a hacer ejercicio físico pero ese día llueve, aparece de nuevo la voz que te dice: “quédate acostad@ que es rico dormir con lluvia” “qué pereza, más bien quédate calientic@ debajo de las cobijas”. O en el área laboral cuando el día que tu jefe te necesita unas horas más después de tu jornada para que le ayudes en algo, también aparece esta voz que te dice: “cómo vas a regalar tu tiempo”? “que lo haga otro!, yo estoy muy cansad@”, y luego nos sorprende que le den el puesto que tú quieres a tu compañero de trabajo que sí le ayudaba al jefe, o que mostraba mucho interés en aprender más de ese puesto que hoy en día le han dado, porque se quedaba incluso después de su jornada aprendiendo cómo hacerlo.

 

Y así no la pasamos por la vida, creyendo que la vida es injusta, que el malo es el jefe, que el compañero te traicionó y que el mundo en general conspira hacia ti, cuando en realidad la pelea es con ese boicoteo, con esa voz mental que te da permisos de hacer cosas que sabes que no te convienen, somos nosotros mismos los que nos boicoteamos con estos pequeños detalles.

 

Así que nuestro patrón de vida se va volviendo la derrota, y eso se va grabando en tu conciencia, porque cada una de estas batallas que perdemos, bloquea lo que tienes que trabajar a nivel espiritual e impide que alcances tus objetivos. Tu esclavitud se vuelve la pereza, porque el deseo de sentir placer todo el tiempo y no tolerar la incomodidad, hace que no realices esfuerzos, no des la cuota de más y el resultado es apenas esperado: no lograr tus metas.

 

Ir en contra del deseo de placer constante o hacer las cosas que sabemos que nos cuestan pero que nos convienen, es el verdadero trabajo espiritual, que no está nada relacionado con lo que nos ha dicho la sociedad de ayudar a los pobres, pertenecer a ONG, dar limosna, porque eso solo son acciones en el plano físico en las que nos refugiamos muchas veces para no enfrentarnos al cambio de lo que sabemos que debemos cambiar de nosotros mismos. Por esto muchas personas dicen: “pero no sé por qué la vida es así, de injusta conmigo, si yo ayudo a los necesitados, doy comida en las calles, soy voluntario de una fundación, debería irme bien!”, pues no, la respuesta es que no estás haciendo el verdadero trabajo espiritual, y es el que tiene que ver contigo mismo.

 

El trabajo espiritual es el cambio de conciencia, es decidir hacer cosas diferentes a las que siempre hacemos por más que nos incomoden pero que tienen que ver con nosotros mismos. Todo lo que te ocurre que ves en el mundo físico es algo que se decidió en tu plano mental, nuestro único puente entre lo físico y la manifestación de lo que queremos es nuestra mente.

 

Por esto siempre le apuesto a este lema personal: “decisiones fáciles llevan a un vida difícil y decisiones difíciles llevan a una vida fácil”.