Gurdjieff solí­a decir que toda su vida cambia cuando su abuelo, que se morí­a cuando él tenía nueve años, le llama y le dijo:

– “Soy un hombre pobre y no tengo nada que dejarte, pero me gustaría darte algo. Lo Único que he guardado como un tesoro es esto, que me lo dio mi propio padre. Eres muy joven, pero.. recuérdalo. Algún día lo comprenderás, así­ que basta con que lo recuerdes. Ahora no es el momento de que lo entiendas, pero no lo olvides. Algún día lo entenderás».

Y lo que le dijo fue: – “Si alguien te insulta, contéstale al cabo de veinticuatro horas». 

Fue una transformación porque ¿cómo puedes reaccionar al cabo de veinticuatro horas? La reacción necesita inmediatez. Gurdjieff decía:

– “Cuando alguien me insultaba o decía algo desagradable, yo tenía que decir: volveré mañana. Solo puedo responderte al cabo de veinticuatro horas. Se lo prometí­ a mi abuelo y ahora está muerto, así­ que no puedo echarme atrás. Pero volveré mañana.

La persona en cuestión se quedaba desconcertada. No comprendía de qué iba todo aquel asunto. Y Gurdjieff tenía tiempo para pensar en ello. Cuanto más pensaba, más inútil le parecía. A veces le parecía que aquella persona tenía razón, que lo que había dicho era verdad. Gurdjieff regresaba y daba las gracias:

– Sacaste a la luz algo de lo que no era consciente».

A veces descubría que la persona en cuestión estaba equivocada, así­ que ¿para qué molestarse? A nadie le importan las mentiras. Cuando te sientes herido es que debe haber alguna verdad implícita: si no, no te dolería. Por eso, en ese caso tampoco vale la pena enfadarse.

Y seguía contando:

– Me di cuenta de que siempre que utilizaba la fórmula de mi abuelo, la rabia iba desapareciendo poco a poco».

Y no sentía la rabia, sino que poco a poco se fue haciendo consciente de que esa misma técnica podía utilizarse con otras emociones, y que todo desaparecía.

Gurdjieff fue una de las cimas más elevadas de esta era, un buda. Y su periplo empezó dando un pasito, con la promesa hecha a un anciano moribundo, que cambió toda su vida.