Nos han enseñado a callar las emociones con comida, no nos gusta enfrentarlas, esto puede obedecer a una programación que pudo haberse instalado desde la niñez en algunos casos donde cada vez que nos sentíamos tristes o aburridos, nuestra mamá nos decía: “estás triste/aburrido? Vamos a comer un helado!”Y así aprendimos que sentirse mal es lo peor y que para sentirnos bien hay que comer.. y la verdad es totalmente distinta, porque ese helado que me como no va a borrar una tristeza, me hará sentir bien por 10 minutos pero una vez pase el sabor estaré de nuevo de frente con lo que me produce tristeza y algo peor.. ! Ya no será solo la tristeza sino la culpa por haberme comido el helado aportando unas calorías extra que no quería y la consecuente pérdida de confianza en mi mismo.
Por eso es importante aprender a desarrollar inteligencia emocional hacia la comida, aprende hábitos de alimentación, reprograma tu mente para disminuir el deseo de estar comiendo y cambia tu relación con la comida, porque nos enseñaron a leer y escribir pero no a comer.