Entre los temores más habituales se encuentran: el hecho de ser observado, temor a sentir ansiedad (y, en ocasiones, llegar a sufrir un ataque de pánico), miedo a no saber comportarse de un modo adecuado o competente, miedo a… manifestar síntomas de ansiedad
que puedan ser vistos por los demás y/o que interfieran en el discurso, miedo a no llegar a las metas autoimpuestas, temor a la crítica y a la evaluación negativa por parte del público y temor al rechazo.

Habitualmente, estos temores conducen a una elevada activación fisiológica (por ej.: taquicardia, sudoración, etc.) y a la aparición de una gran variedad de pensamientos negativos. Se trata de una sintomatología que impide a la persona concentrarse en la tarea, con lo que los resultados suelen ser muy poco satisfactorios. En este momento la persona entra en un círculo vicioso: una elevada ansiedad conduce a un pobre rendimiento, un pobre rendimiento conduce a un aumento de la ansiedad, etc.

La realidad virtual permite exponer al paciente a diferentes situaciones de hablar en público graduando condiciones como número de personas, controlar el tipo de reacciones que debe adoptar la audiencia, etc, que resulta en una buena técnica para superar este miedo tan incapacitante, que permite un entrenamiento dentro de un contexto seguro y graduado.

En la realidad virtual,  el paciente se expondrá a diferentes entornos:

Audiencia: El paciente debe dar una conferencia delante de una audiencia. Deberá enfrentarse a las preguntas, los aplausos o los abucheos del público.

Auditorio: El paciente debe dar una conferencia en un gran auditorio. Deberá afrontar que le hagan preguntas, le aplaudan o le distraigan.

La oficina :Nos encontramos en una sala de reuniones con varias personas. La situación puede simular una reunión importante, una entrevista de trabajo, un examen, etc.

Conferencia retransmitida: El paciente debe dar una conferencia en un gran auditorio, donde las luces están apagadas y hay cámaras de televisión enfocándole. Deberá enfrentarse a que le hagan preguntas, le aplaudan o le distraigan.

Con la exposición repetida a estas situaciones de hablar en público en un contexto controlado pero muy real, el paciente podrá experimentar en este mundo las mismas sensaciones y reacciones que experimentaría en una situación real, y el hacerlo de forma repetida hará que se produzca un acostumbramiento a la situación de miedo que ya no será percibida como amenazante sino cotidiana y ahí es donde se da una mejora en los síntomas.