Un maestro oriental, cuando vio como un escorpión se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua.

Cuando lo hizo, el alacrán lo picó. Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose.


El maestro intentó sacarlo otra vez, y otra vez el escorpión lo picó.


Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo: “Perdone… ¡pero usted es terco! ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua lo picará?”.


El maestro respondió: “La naturaleza del escorpión es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar”.


Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida.
No cambies tu naturaleza si alguien te hace daño; sólo toma precauciones. Algunos persiguen la felicidad,… otros la crean.

Fuente: Rafael Alcaz

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