En un momento como el actual, en el que estamos viviendo una situación que no ha tenido precedentes como es el covid-19, en donde la pérdida se ha hecho como nunca nuestra compañera del día a día ya sea porque hemos perdido familiares con la enfermedad, hemos perdido la capacidad de movernos hacia donde queremos por ejemplo en el caso de viajar, ir de compras, visitar los.. médicos, los amigos, familiares, hemos perdido en cierta forma la independencia, autonomía y el control de nuestras vidas.

Así que la habilidad de procesar las pérdidas se hace muy importante, pero antes debemos saber ¿dónde se origina el dolor de las pérdidas? Mucho tiene que ver la sociedad y la familia en general ya que vivimos en un mundo donde no se nos enseña a perder, solo nos enseñan a ganar, y a ver la pérdida y su malestar como algo a evitar de todas las formas posibles, ignorando que la pérdida es un proceso natural de la vida, ¿estamos perdiendo de hecho desde que nacemos día a día más salud y hoy somos más viejos que ayer o no? Llama la atención como los aztecas decían: “lo que no muere periódicamente, envejece peligrosamente, por eso cada 52 años mataban al sol para dar paso a un nuevo sol, porque tenían la convicción de que si lo dejaban envejecer iba a dejar de calentar.

Socialmente hay un refrán común que nos dice: “mejor pájaro en mano que 100 volando”, cuyo mensaje es aférrate mejor a lo que conoces y no explores más porque de pronto pierdes, cuando en realidad el refrán sería más profundo si lo viéramos como.” Hay cien pájaros hermosos (100 oportunidades) y el que llevas en la mano ya está muerto de tanto apretarlo en tu mano.

 

¿Cómo soltar?

  • Dejar de resistir lo inevitable, las cosas van a cambiar tarde o temprano, ¿enfócate más bien en preguntarte qué voy a hacer si me divorcio? ¿Si mama muere? ¿Si me despiden del trabajo?, la pregunta fundamental es: ¿puedo ser feliz a pesar de esto que me paso? ¿qué cosas puedo hacer que estén en mi control para sentirme mejor sin hacerme daño? Deja de enfocarte en lo que no está y enfoca en lo que sí queda.
  • Admite que todo en la vida son ciclos, no hay pérdidas son transiciones, porque el final de un ciclo siempre marca el inicio de otro, el matrimonio por ejemplo es el final de la soltería y el inicio de la vida en pareja, y sí claro que duelen, porque estás perdiendo algo significativo en tu vida, pero si vas enfocando en hacer cosas nuevas, en retomar asuntos que tal vez no habías atendido, verás que la transición no es tan dura, porque la energía de lo nuevo hará que lo doloroso no sea vivido con tanto sufrimiento.
  • Haz rituales de despedida, sea el que sea que elijas debe tener una despedida, un reconocimiento de lo bueno que dejó en mi vida (porque hasta lo que llamamos malo, nos deja lecciones) y al final una bienvenida, si me estoy despidiendo de un hijo que se va de casa, pues doy la bienvenida a un hombre maduro, capaz de sostenerse a sí mismo.

No le temas al dolor, trae mucho aprendizaje, y nos da mucha información sobre quien somos, creo que nunca estamos más vivos como cuando algo nos duele, nos sensibiliza mucho, así que no esperes anestesiar el dolor y no sentir nada, porque como dice el cantante Andrés Calamaro en su popular canción: “No se puede cambiar de corazón como se cambia de camisa, sin perder la sonrisa”.