Desde la terapia cognitiva, esta técnica entre muchas que se realizan en este enfoque, tiene mucho resultado en el alivio de síntomas de preocupación, ansiedad, rabia, para lograr un equilibrio emocional y reducir el malestar psicológico que causan algunos pensamientos que consideramos molestos, intrusivos y que muchas veces…. incluso sentimos que no podemos controlar, porque escapan a nuestra voluntad.

1.Piensa en algo negativo. Tal vez algún problema que te preocupe o cualquier cosa que te hace sentir mal.

2. Ponle una etiqueta a lo que piensas y sientes. Por ejemplo: “Estoy pensando acerca de lo que me dijo mi pareja y la discusión que tuvimos. Lo que siento es una mezcla de resentimiento y tristeza.”

Esto te ayuda a poner una distancia entre tu pensamiento y emociones, por una parte, y tú como persona por otra, a darte cuenta de que un pensamiento es solo un pensamiento y una emoción es solo una emoción y que por tu mente pasan continuamente todo tipo de emociones y pensamientos cambiantes e incluso opuestos, como alegría y tristeza, pensamientos de ser un fracasado o de orgullo de ti mismo, mientras que tú eres la misma persona sea cual sea el pensamiento o emoción que sientas

3.Repite lo que has hecho en el punto 2, y luego centra completamente tu atención en lo que sucede en el presente: los ruidos ambientales, el peso de tus pies en el suelo, la temperatura, tu respiración, la ropa sobre tu piel, tu salud, tus cualidades, tu cuerpo completo, la suerte que tienes de estar vivo ahora, etc. Es decir, usa tus sentidos para ser consciente de todo lo que hay “AQU͍ Y AHORA” ahora a tu alrededor y en tu cuerpo.

Esto hará que la tensión y el estrés que estabas creando en tu lucha contra tus pensamientos y emociones desaparezca.

Entonces te sientes mejor y eres más capaz de trabajar en ese pensamiento, (procesar lo sucedido, buscar otros puntos de vista, sacar nuevas conclusiones, encontrar soluciones, o tan solo dejarlo ir sin luchar contra él ni tenerle miedo).